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Los eccemas, con sus múltiples manifestaciones, constituyen un grupo de especial importancia dentro de las alergias cutáneas.
Su elevada frecuencia en la consulta dermatológica y el disconfort que generan al paciente que los padece merecen el estudio meticuloso.

Se consideran básicamente 2 tipos de eccema:

- El llamado "por contacto", donde se requiere de un "contacto" estrecho, intimo, entre la sustancia y la piel del paciente.
La sustancia que desencadena el proceso es determinable mediante estudios específicos. Cada vez que el individuo se
expone a ella se generará alergia (Foto: 01
Eccema "por contacto".
).

-El llamado "atópico", donde la sustancia que eventualmente
desencadena el proceso no es constante. Múltiples sustancias
pueden desencadenar el eccema. Es difícil atribuir a una
sustancia determinada la enfermedad. Lo relevante en este tipo de eccema es la predisposición del individuo. Dependiendo, posiblemente, de características genéticas de su sistema inmunitario (Foto: 02
Eccema "atópico".
).

Ejemplos clásicos del primer tipo son las alergias laborales:
- La manipulación de infinidad de elementos químicos de la industria y comercio expone a operarios al contacto con estos productos.

- La investigación minuciosa de cada una de los productos y las sustancias que los componen logra descubrir en forma precisa el agente problema.

Muchos metales provocan alergia por contacto. El más frecuente es el níquel. Este metal es contaminante de muchos otros metales y un reconocido alergizante. El uso de aros, relojes, pulseras, cadenas etc., someten a la superficie cutánea expuesta a un íntimo y prolongado contacto con metales, que al contener mínimas cantidades de níquel generan la alergia (Fotos: 03
Eccema por contacto.
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Eccema por contacto.
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Eccema por contacto.
). El oro refinado, platino y otros metales preciosos carecen de capacidad para provocar estas alergias por no contener níquel.

El tratamiento elemental de los eccemas por contacto consiste en evitar el contacto. La premisa parece sencilla, sin embargo, para ello es necesario determinar con precisión la sustancia involucrada.

Por ejemplo, no es tan complejo atribuir que un desodorante ha causado una alergia por contacto:
evaluando ambas regiones axilares observamos enrojecimiento, descamación y sensación de ardor y/o picazón, coincidentes con la aplicación de un desodorante. Ahora bien, tal desodorante contiene un listado de sustancias que entran en su composición. La tarea del dermatólogo es discriminar cuál es la sustancia específica del compuesto que ha provocado la alergia. Esa determinación se basa en un proceso diagnóstico de relativa complejidad. La utilidad de este estudio radica en que, una vez identificada la sustancia que provocó la alergia por contacto, se pueda hacer la recomendación para el uso de productos (en este caso desodorantes) que no cuenten en su composición con el alergizante estudiado.

Mientras se identifica la sustancia problema es necesario mejorar la reacción cutánea. Para ello se recurren a antiinflamatorios / descongestivos locales y eventualmente, por la severidad de la reacción, a tratamientos por vía oral.

En tanto para el segundo grupo, eccema atópico, la sustancia es poco relevante. Es la propia piel del paciente con atopía la generadora de enfermedad. No es necesario contacto con sustancias para que se genere el eccema, aunque se reconocen algunas, que actuando como irritantes, desencadenan episodios de la enfermedad.

El mecanismo del eccema atópico es idéntico al que ocurre en el sistema respiratorio del asmático. El asma bronquial es junto con la rinitis alérgica (mucosa nasal), conjuntivitis alérgica (conjuntiva de parpados y ojo) y el eccema de tipo atópico (piel) conforman el "grupo de las atopías".

Las atopías son hereditarias y se manifiestan por brotes separados por períodos sin enfermedad (Fotos: 06
Eccema atópico.
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Eccema atópico.
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Eccema atópico.
). La severidad y frecuencia de los brotes, generalmente, encuentran mejoría en el tiempo.
El síntoma acompañante infaltable en todo paciente con eccema atópico es el prurito. La picazón constante dificulta el sueño. Los pacientes tienen una irresistible necesidad de rascarse. La compulsión al rascado da como resultado lastimaduras y la posibilidad de infección de las heridas provocadas durante las crisis.

Mas allá de los traumas genrados durante el rascado, la piel de los pacientes atópicos tiene una mayor predisposición a infecciones como verrugas virales, moluscos contagiosos y  algunos tipos bacterianos.

El tratamiento en los atópicos es más complejo al no existir una sustancia determinante de la enfermedad. Sin embargo hay desencadenantes: jabones, perfumes, prendas de vestir, estrés.
Todos los pacientes con eccema atópico tienen piel seca en diferente grado (Foto: 09
Piel seca.
). La correcta hidratación debe ser el primer paso en el tratamiento y prevención del brote.

En episodios con pocas lesiones son útiles los antiinflamatorios locales además de antihistamínicos administrados por vía oral. En brotes extensos se recurre inclusive a tratamientos que modifican el estado inmunológico. Estos medicamentos, de gran eficacia, requieren de una evaluación estrecha por el especialista. La seguridad en su uso depende de monitoreos frecuentes.

ECCEMA DE MANOS:
Constituye una forma especial y particularmente frecuente. En el eccema de manos confluyen factores de contacto y predisposición atópica. Según el paciente, predominará alguno de los mecanismos. Antiguamente se lo denominaba “eccema del ama de casa” debido a exposición continuada con agua y productos para la higiene del hogar. Sin embargo, esta dolencia es observada en personas que desarrollan actividades variadas.

Claramente algunas sustancias pueden implicarse como causales, sin embargo en otras ocasiones ello no es posible.

Las manos con eccema tienden a ser secas. Se acentúan notablemente los pliegues (Foto: 10
Eccema de manos.
). La piel del pulpejo de dedos tiende a adelgazarse en grado tal que llegan a generarse fisuras dolorosas (Foto: 11
Eccema de manos.
).
Los tratamientos se enfocan a suspender el uso de sustancias sospechosas, inclusive disminuir el contacto con el agua. Para ello se recomienda el uso de guantes de látex con protección interna de tela.

La hidratación continua y empleo de cremas con antiinflamatorios son generalmente suficientes para frenar los brotes, sin embargo, los cuidados deben mantenerse a largo plazo.

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Eccema "por contacto"


Eccema por contacto.

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Eccema "atópico"


Eccema atópico.

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Eccema por contacto


Eccema por contacto.

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Eccema por contacto.

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Eccema por contacto.

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Eccema atópico


Eccema atópico.

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Eccema atópico.

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Eccema atópico.

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Piel seca


Piel seca.

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Eccema de manos


Eccema de manos.

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Eccema de manos.

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